Nuestra naturaleza, nuestro sistema de creencias ha construido arquetipos que, al paso de la historia, han sesgado nuestra visual de libertad. | No hay discurso único, ni verdad hegemónica | Esta construcción filosófica se antepone a los dogmas, estos, han sabido imponer ideas obtusas y ante esto; debemos entendernos como seres en constante cambios en anhelo de libertad, como anatema; no hay docilidad, ni apaciguamiento. Asumir entonces la vida sin hipocresías; de frente, llevando a cuestas la máxima de Horacio “No confíes en la palabra de nadie”.
Hacerse cargo de la vida es nuestra osadía, evitando ser instrumentos de discursos que constriñen la individualidad